El juego comenzó cuando Imhotep tocó el balón y fue conducido por una de las máximas estrellas en el campo: Marco Lucio, quien, por cierto, lució una de sus mejores estrategias (Obvio: lucía el número 10 en la casaca). Frank Lloyd se barrió (como si anduviera en la pradera) y se apropió del esférico. De hecho, pocas veces lo soltó. Todo se le dio, como en cascada... En el otro equipo, el que inició el encuentro, los jugadores se agrupaban en torno al gran Corbu . [Se dice que nadie ha manejado mejor el balón]. Así, la pelota cambiaba constantemente de cancha. A veces la movía Zaha , otras, Sullivan o Niemeyer . El árbitro principal, Bruno Zevi , declaró un penalty debido a una mano dentro del área chica de Renzo Piano. Mies Van der Rohe cobró la infracción y la falló. De plano no pudo concretar... Esto desenlazó una molestia general, a tal grado que los ánimos se fueron caldeando. Ke...
(6 de agosto) No pudo planear debido a que el aire no le ofreció resistencia. Los objetos, por su parte, se negaron a resistir; lo sucedido superó lo planeado. La resistencia tampoco planeó pues desapareció inmediatamente cualquier movimiento opositor. Todo eso sucedió instantes después de que la ojiva, conforme a lo planeado con anterioridad, abandonara el pequeño pero resistente "Enola gay". ⓘ ™
R eviso los anuncios de la historia O curre que me encuentro tu deceso S ilencio del virtual poeta excelso A miga del acróstico y la gloria. M oviste redes ning: eras notoria A l tiempo que creabas día de peso R osemarie: promotora del suceso I rás al cielo provocando euforia. A lada vuelas entre las montañas P resente se distingue tu figura A l tiempo que con lágrimas empañas R ecuerdos que has dejado en la espesura R obusta como el dulce de las cañas A usente queda el mundo de alma pura. ⓘ ™
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